Nadie te sigue, nadie te acompaña. Marchas solo, encarcelado en tu infinito, como un solitario pensamiento, como un fantasma que buscara un cuerpo.
Desconocido, si al pasar junto a mí deseas hablarme, ¿por qué no has de hablarme? ¿Y por qué no he de hablarte?
TEXTO: Octavio Paz & Berna Wang // FOTO: flickr_ sionfullana
p.d: dedicado a mi Desconocido.

En mi caso, cuando me ocurre esta situación que describes, se acoplan en mi mente dos sentimientos completamente contradictorios, que se alternan rápidamente para ser los protagonistas. Estos sentimientos son: la alegría de no tener que soportar nada ni nadie y a la vez por otro lado la soledad y tristeza de estar solo sin saber por cuanto tiempo...
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